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jueves, 11 de febrero de 2010

El Hombre Lobo (2010) Critica Mañana Estrena



A diferencia de otras criaturas de la noche, como los vampiros cuya presencia es cada día más habitual en películas o series de televisión, la figura del hombre lobo no ha gozado de mucha popularidad/repercusión desde hace bastante tiempo (productos de videoclub aparte).
Y ya no hablemos de encontrar películas que le hagan justicia, pues eso resulta mucho más difícil todavía. De hecho, hay que remontarse hasta los ochenta para encontrar algunas que dejen en buen lugar al mito licántropo.
‘Un hombre lobo americano en Londres’, ‘Aullidos’ o ‘En compañía de lobos’, entre otras, se han convertido en clásicos de culto casi por unanimidad, mientras que en años posteriores los intentos de recuperar al monstruo han sido frustrados.


Alguna que otra saga, como ‘Ginger Snaps’, se ha ganado el favor de algunos aficionados (entre los que NO me incluyo); otras como ‘Underworld’ provocan disparidad de opiniones (más en contra que a favor). Así que puestos a destacar algún título reciente, me quedaría con ‘Dog Soldiers’ (simpática serie B con la que debutó Neil Marshall).


Contar con un gran reparto no asegura nada, como bien quedó demostrado en la fallida ‘Lobo’. Así que dado el escaso interés por parte del público y de las majors, el mercado ha terminado llenándose de subproductos como ‘La marca del lobo’, ‘La maldición (Cursed)’ o ‘Skinwalkers’, que han deteriorado en demasía la imagen del personaje.


Es por eso que el remake de un clásico de la universal, ‘El Hombre Lobo’ de George Waggner, parecía una buena oportunidad para revitalizar la leyenda de este fantástica criatura.
A fin de cuentas, el film original era bastante flojito (ni punto de comparación con las dos de Frankenstein, por ejemplo) y tampoco ha soportado muy bien el paso del tiempo (entrañable, si se mira con ojos nostálgicos). Por tanto, y pese lo cansino que resulte ver tanto remake en las carteleras, lo cierto es que esta vez estaba bastante justificado.


Desgraciadamente, desde que empezó la producción de ‘El Hombre Lobo’ los problemas fueron continuos.
Primero fue la espantada de Mark Romanek, director inicialmente previsto para encargarse del rodaje; luego vinieron los cambios en los andares del monstruo, la reedición de escenas y finalmente la destitución de Danny Elfman como compositor.


Tanto cambio no ha hecho otra cosa que provocar la desconfianza. Desconfianza que, para qué negarlo, se han encargado de apaciguar unos trailers bastante alentadores. Aunque ya se sabe que hoy día éstos tampoco son mucho de fiar.


La historia empieza con Lawrence Talbot quien, tras años de ausencia, regresa a su tierra natal por petición personal de Gwen Conliffe, la prometida de su misteriosamente desaparecido hermano. A su llegada, Lawrence es informado que éste ha sido brutalmente asesinado, por lo que decide ir a la caza del culpable.
A juzgar por el desagradable aspecto del cadáver y de los rumores que apuntan a que una bestia sobrenatural está matando a muchos campesinos, Lawrence empieza a buscar información entre la población gitana, bastante creyentes en estos temas.
Durante su investigación, el poblado es atacado por la supuesta bestia, que no es otra cosa que un hombre lobo. Lawrence se enfrenta a él pero termina con un enorme mordisco en el cuello que casi acaba con su vida. Por suerte, pronto se recupera de sus heridas, aunque no tardará en descubrir que el mordisco le cambiará para siempre… .Y es que parece existir una antigua maldición que convierte a las víctimas en hombres lobo las noches de luna llena.
Lawrence pasará de cazador a presa en muy poco tiempo, y mientras huye de sus perseguidores e intenta proteger a la mujer de la que se ha enamorado, deberá rendir cuentas con la criatura que mató a su hermano y que le ha condenado de por vida.


Aunque ya se había anunciado que esta nueva versión vendría clasificada con una ‘R’ por su extrema violencia, lo cierto es que no he podido evitar sorprenderme ante el festín gore que nos ofrece este ‘nuevo’ hombre lobo.
Teniendo en cuenta lo restrictivos que son en algunos países con las calificaciones (especialmente en EE.UU.), y la cada vez más molesta obsesión de los estudios por autocensurarse y conseguir películas PG13 que permitan acumular más dinero en taquilla, resulta extraño e incluso arriesgado que una producción de este calibre (supuestamente habrá costado 85 millones de dólares, tirando a lo bajo) opte por ser tan explícita.
Personalmente lo agradezco, ya que una película de hombres lobo sin un poquito de sangre es como una de McClane sin tiros ni explosiones (o sin walkie talkie).
Obviamente, si la violencia no está justificada, de nada nos sirve. Pero creo que en este caso es muy bienvenida, aunque hay que admitir que en algunos momentos se desfasa un poco y puede llega a ser muy bruta.


Y es que este hombre lobo no se anda con tonterías y despedaza todo cuanto se le pone por delante. Podemos decir que es el licántropo más bestia y sanguinario que se ha visto en pantalla en muchos años. Así que esperemos que alguien en Hollywood tome note y nos muestre también así a los vampiros, que algunos ya empezamos a hartarnos de tanto vampiro cursi.
Gore aparte, lo cierto es que la película tiene sabor a clásico, pero a clásico un tanto descafeinado. Pero vayamos por partes… .


Como ya pudimos observar en los trailers, la ambientación es impecable; de ciertas reminiscencias góticas, deudoras tanto de los clásicos de la Universal como de la Hammer.
Cuenta además con un muy buen trabajo de fotografía de Shelly Johnson, que ya había colaborado con el director en la tercera entrega de Jurassic Park o más recientemente en -la infravalorada- ‘Océanos de fuego’. Las localizaciones son exquisitas (el caserón de los Talbot, sin ir más lejos), tanto si hablamos de entornos naturales, decorados (la tienda de Gwen) o incluso de las secuencias recreadas por ordenador (la del puente de Londres)
Y aunque ya sabíamos de antemano que el aspecto del hombre lobo iba a conservar el look clásico de los años 40, viendo la película nos cercioramos del magnífico trabajo -no podía ser de otra forma- del maestro Rick Baker para darle ese aspecto feroz pero a la vez humano, acercándose más al hombre-lobo que se supone que es, que al lobo bípedo y gigantón que nos han mostrado otras tantas películas.


Como ya saben, se reeditaron algunas escenas para mostrarnos a la criatura desplazarse a cuatro patas. Considero que es un acierto, ya que se usa básicamente para las secuencias en las que ésta necesita correr a gran velocidad, bien sea para huir o para perseguir a sus presas.
También opta por éste desplazamiento cuando se lanza al ataque, tal como se nos muestra


ATENCIÓN SPOILER en el duelo final entre los dos hombres-lobo de la película (esto en realidad no es un spoiler, aunque por supuesto no desvelaré la identidad de uno de ellos; si bien tampoco es muy difícil imaginarse quién puede ser) FIN DE SPOILER.


El proceso de transformación de Lawrence en hombre-lobo está bastante logrado, y recuerda en cierto modo al de la ya citada película de John Landis. Tanto en ese aspecto como en otros detalles que han requerido el uso del ordenador, considero que el resultado es muy competente. Quizás la huida de Lawrence por los tejados de Londres cante un poco más, pero en general los efectos especiales son convincentes y no se abusa de ellos en exceso.


En cuanto a la banda sonora de Danny Elfman, comentar que en algunos tramos recuerda un poco -e intencionadamente, lo más seguro- a la que Wojciech Kilar compuso para ‘Drácula de Bram Stoker’ de Francis Ford Coppola.
Lo cierto es que he podido escuchar uno de los temas que realizó Paul Haslinger, el compositor sustituto, y doy gracias a que el estudio rectificara a tiempo.


Como buen artesano que es (aunque no siempre cuente con un buen guión para poder demostrarlo), Johnston domina con destreza las escenas de acción y sabe mostrar al monstruo en su justa medida. Y es que aunque ya conozcamos de sobra su aspecto, es de agradecer que el director mantenga el misterio hasta bien entrada la trama.
Los ataques iniciales muestran la brutalidad del ser pero no desvelan su aspecto; poco a poco, entre niebla y sombras, se nos va mostrando el rostro de la fiera y su corpulento físico, además de sus imprescindibles y mortíferas garras. Ahí es donde cabe destacar uno logrados planos por parte de Johnston, tanto en los ataques como en las distintas persecuciones/huídas.
Ahora bien, ¿es esto suficiente para dotar al film de la grandeza que requiere dicho personaje?. Pues no, no es suficiente, y hace falta también un buen desarrollo de personajes, algo de lo que peca bastante este guión.


Por otro lado, la trama es muy esquemática: de A a B, y de B a C, con muy pocas sorpresas por medio (y las que hay son del todo previsibles, o al menos a mí me lo parecieron).
Lo más interesante es cómo se trata la maldición de Lawrence desde un punto de vista científico, como una enfermedad psicológica que los loqueros intentan sanar con métodos más propios de la tortura que de la medicina (y no andan muy desencaminados con las verdaderas prácticas de los manicomios de antaño).


Esta parte está conseguida, pero las relaciones entre los personajes son un tanto superficiales. El flechazo a primera vista entre Lawrence y Gwen se podría haber desarrollado un poco más, así como la relación padre e hijo entre los Talbot.
Un mayor protagonismo del personaje interpretado por Hugo Weaving tampoco hubiera estado de más; o por lo menos, que su presencia hubiese sido más significativa.
Quizás sea por eso que la labor del reparto queda un tanto deslucida. Todos están muy correctos en sus respectivos roles, pero los personajes podrían haber estado algo más trabajados (la justificación de ciertas acciones pende de un hilo).


En conclusión, ‘El Hombre Lobo’ no es un peliculón pero tampoco un bodrio. Tantos problemas como ha tenido podían haberle pasado peor factura, pero se deja ver con agrado, sobre todo si, como a mí, te gustan este tipo de películas.
Ahora bien, da la sensación que con semejante reparto y diseño de producción se podía haber hecho algo más grande y no tan simple. No sé si a la altura del magistral film de Coppola (Drácula es mucho Drácula), pero sí mejor. Puede que en parte, esa fuera la intención de sus responsables: realizar un mero entretenimiento.

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